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 En Mirame cuando te hablo conviven cuatro actores, un micrófono y un público invitado a reirse de ellos... y también de sí mismo.
Por Jésica Neuah
Cuatro personas -caraduras- paradas frente a un micrófono, hablando y contando sus problemas sus inquietudes y desplegando sus quejas sobre un escenario. Debajo, un público que comprende de lo que le hablan y que no puede dejar de reir... En un espacio más cool que cultural, la propuesta teatral de Mirame cuando te hablo promete una variedad de estilos y géneros que la erigen como una puesta muy original dentro de lo que se podría denominar "universo stand up".
Las edades de los intérpretes van desde los 23 hasta los 42, y así también varían las temáticas a tocar y los conflictos de las diferentes etapas de la vida: los padres y la tecnología, las relaciones después de los cuarenta, el matrimonio, el oficio del actor, la inseguridad... Al interés que de de por sí despiertan todos estos tópicos se le suma la simpatía de los cuatro participantes, que logran captar la atención de la audiencia desde un principio. Cada uno de ellos hace su monólogo y, entre gestos de afirmación con la cabeza y carcajadas de parte de la audiencia, se retira y abre paso para que el siguiente personaje haga lo propio.
Siendo fiel al género, la puesta no decae y mantiene su buen ánimo y ritmo de principio a fin, desencadenando situaciones en las que el espectador logra sentirse identificado y hasta se encuentra más de una vez riéndose de sí mismo.
En cuanto a las actuaciones, se destaca Luciano Mellera con su parlamento sobre la inseguridad y las complicadas decisiones que hay que tomar en la vida. También se luce Fernanda Metilli, quien basa su relato en los sinsabores de su amor por la actuación, su infancia y su roce con la prostitución y los padres "babosos" que van a verla a sus espectáculos infantiles. Ellos son quienes se llevan la mayor cantidad de aplausos por sus monólogos ajustados.
La audiencia también se identifica -y se divierte- con Lionel Marcus, que se refiere a la relación con sus padres y la tecnología, y con Nora Schiavoni, quien toma como punto de partida los lazos que una mujer establece con sus hijos, con su marido y con los baños públicos.
La consigna del stand up se plantea de entrada: hay que reir para afuera. Y eso es lo que sucede, precisamente, en la hora que dura el show. Sesenta minutos en los que el espectador baja a un mundo donde está permitido reirse de la desgracia y los problemas ajenos, pero también de los propios.
MIRAME CUANDO TE HABLO Dirigido por Sergio Lumbardini
FUNCIONES Sábados a las 23 hs.
LUGAR Espacio Colette, Paseo La Plaza - Av. Corrientes 1660, Ciudad de Buenos Aires
ENTRADA $35 (incluye consumición)
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Comentarios
Son unos GENIOS!!!!
Aplausos para Mirame Cuando Te Hablo!